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viernes, 14 de abril de 2017

No es una cuestión de fe

La Semana Santa sevillana, en una de sus noches más grandes, se ha visto "manchada" por la acción de unos irracionales.

El desconcierto de la gente, la tristeza de sus cofrades era manifiesta en este sinsentido de quienes por ignorancia o mala fe están dispuestos a dinamitar las tradiciones y el sentir de un pueblo. Pero, pasados los minutos de desconcierto que puedan observarse en los videos que pululan por las redes, se demuestra una vez más que al pueblo no se le puede dominar, ni amordazar, ni amilanar con el miedo. El pueblo, como se ha demostrado a lo largo de la Historia de la Humanidad (ambas con mayúsuculas), para bien o para mal, se ha impuesto siempre. En el caso que nos ocupa, demostrando que la tradición tiene un peso y un valor más allá de creencias y de fe, más allá de las consideraciones de tipo dogmático o de imposiciones de otros tiempos. Es, como dicen los antropólogos, el rito urbano, aquel que permanece como sustancia de un deseo de preservar nuestro legado. Escribe Ignacio Camacho hoy en ABC, El paisaje de la conciencia, que describe, con más acierto que yo, estas cuestiones aquí planteadas.

Podremos estar más o menos de acuerdo en esa transición del rito a la fiesta, en la superficialidad o profundidad con que cada uno la vive, pero nunca tendremos la última palabra. Nadie, sin embargo, ni del uno del otro lado de la perspectiva del ritual aceptaría en ningún caso la intransigencia y el extremismo, la extorsión y la violencia como métodos de sanción.

No es una cuestión de fe, sino de respeto.

Referencias recomendadas:

El paisaje de la conciencia

domingo, 9 de abril de 2017

Fallece Carmen Chacón

Mi más sinceras condolencias a familiares directos, a la familia socialista por la pérdida de Carmen Chacón. Descanse en paz.

El único sentimiento que recuerdo de la figura de Carmen Chacón fue su discreción y su equilibrio para llevar las situaciones que requerían de mucha diplomacia y tacto. Con eso, debería bastarno en los tiempos en que vivimos.

Hasta siempre.

martes, 4 de abril de 2017

Gibraltar y el periodista estúpido

Siento tener que volver a las andadas sobre cuestiones no musicales, pero hay cosas que a uno le hierve la sangre.

Hoy un periódico digital publicaba una información en la que un estúpido periodista le preguntaba a May sobre el asunto de Gibraltar y una guerra con España.

Primero, habría que intentar dilucidar qué concepto de guerra es al que el periodista se refería: ¿cultural?, ¿diplomática? ¿bélica?... En fin, con todo ello la señora May se atrevió a responder con unas risas, que tampoco se sabe muy bien como interpretarlas.

Sinceramente, a mi el asunto de Gibraltar me importa un pimiento. No se me ha perdido nada allí y nunca estuve en el añorado y ambicionado lugar.

No cabe duda que la pregunta era una auténtica estupidez, tal vez un nostálgico de la triste batalla que España perdió contra los ingleses hace ya bastante tiempo.

Pero darle juego a la noticia y al periodista sólo tiene cabida en este post argumentando que más se perdió en Cuba y Filipinas, nuestras últimas colonias de ultramar y ahora nadie, al menos yo creo, se plantea volver a recuperarlas. Por ello, si en la cabeza de alguien está hacerse eco de esta imbecilidad de un periodista con fines de fracturar la paz en España, se ha equivocado y espero que en la mente de cualquier español y española la cuestión de Gibraltar no rece entre sus prioridades inmediatas ni mediatas.

Por último, agregaría que todo este polvo trasnochado lo levantó también otro estúpido al tratar la cuestión de Gibraltar. Sería porque no tenía otra cosa que hacer.

RECTIFICACIÓN:

De sabios es rectificar y según informaciones posteriores la pregunta del citado periodista venía nada más y nada menos que de la opinión de algunos conservadores británicos. Bien, trasládase todo este comentario a ellos y a quienes han comprado el "mineral" de siete kilómetros cuadrados. Que les cunda. Por cierto, "follaburros" ¿y quíenes son los burros?


miércoles, 29 de marzo de 2017

Korrontzi: el compromiso con la tradición

Es dificil no encontrar en el País Vasco (a mí me sigue gustando llamar Vascongadas) algún elemento que no evoque las tradiciones de estas tierras. Es un orgullo para el pueblo vasco y un deleite para quienes no hemos nacido allí pero amamos igual esos rincones.

Desde 2.004, Korrontzi ha demostrado un fiel compromiso con la tradición, una palabra que como ya he comentado en más de una ocasión está llena de connotaciones políticas, religiosas, etc y que hoy pesan de una manera injusta y cruel.

Viene, el nombre de esta banda de Euskal Herria, de un viejo trikitilari que acostumbraba a bajar a la plaza del pueblo los domingos a amenizar con su música. Pocos nombres hacen tan merecidos homenajes a quines asumen tamaña empresa de conquistar las almas de los aldeanos y aldeanas para hacerlos bailar y cnatar.

Se lo debemos, en parte, a Agus Barandiaran, trikitilari que ha querido seguir manteniendo las costumbres instrumentales con este acordeón diatónico de orígen vasco. Y digo en parte, porque detrás siempre hay un equipo, una banda que permite hacer relaidad los sueños o al menos, darle una mayor riqueza y color musical y artístico.

Manifiesta Barandiaran que hablar de Kepa Junkera es hablar del maestro y nadie podría argumentarle lo contrario a quien ha tenido la osadía en estos tiempos de recuperar aquello que nos pertenece ora porque lo consideramos como identitario ora porque pertenecemos a una tierra y a una costumbre y a ella nos debemos.

Gracias a una ocasional visita en una consulta de investigación, en un canal de videos conocido, tuve la enorme oportunidad de escuchar a Korrontzi interpretando las biribiltekas o el tapiatarren fandango.

Muchos y muchas hay quienes se persignan cuando se habla de folklore viendo fantasmas de un pasado que está enlazado con el presente que ahora vivimos. Ni la música, ni la cultura son propaganda política ni religiosa, sino la raíz de las que emanan nuestras sociedades y aunque nos asusten ciertas letras de canciones tradicionales tenemos como obligación no olvidarlas porque ningún otro testamento mejor podremos dejar cuando ya no pertenezcamos a ellas.

Web oficial de Korrontzi


martes, 17 de enero de 2017

La quintaesencia del cicrco

En estos días se está hablando mucho en los medios de comunicación de la crisis o desaparición del mayor espectáculo del mundo, como se diría en aquella famosa películo de 1952 con un elenco de actores y actrices envidiable.

Pero el circo como espectáculo, como le sucedió al teatro o a la ópera, no está condenado a su extinción sino a su renovación. Los tiempos cambian nos guste o no.

El nuevo paradigma que se le presenta al circo como género artístico, pues sin duda es un arte, requiere una toma de conciencia en la que las formas no estén supeditadas a mensajes que eran subliminares en el pasado o no tenidos en cuenta, como la explotación de animales (aunque también las hubo de personas me acuerdo ahora también de Elepahnt man, otro gran filme), sino a un concepto en el que nadie se sienta con el remordimiento de pagar una entrada por asistir a una exégesis de lo que allí ocurre consciente o inconscientemente.

El circo siempre ha tenido la facilidad de reinventarse. Recordemos que su antecedente más directo es el romano imperail de principios de siglo en la era de Jesucristo. Y desde entonces, siempre ha encontrado nuevas fórmulas de acercamiento a los espectadores o receptores, siendo éstos cada vez más participantes del proceso artístico.

No creo que haya muchas personas en el mundo, al menos en el que llamamos civilizado, que no haya disfrutado con una función de circo. La magia, el malabarismo, los payasos son, en parte, los elementos en los que reside la estructura sólida de este tipo de manifestaciones. Por tanto, lo que se cuestiona no es la validez o no de éste, sino la de ciertas prácticas que no tienen cabida en el mundo actual y que en gran medida se debe al fortalecimiento de movimientos como los pro-animalistas.

Pero sería absurdo pensar que esta crítica que se hace de ciertas prácticas no haya estado en la mente de cualquiera de nosotros. En más de una ocasión hemos oído noticias de vejaciones que nos deberían avergonzar como personas, como seres humanos. La privación de libertad de muchos de estos animales, las malas condiciones de cuidado, el maltrato físico y posiblemente psicológico (¿han oído hablar de la depresión de los perros?). Todos estos condicionantes no sirven para enterrar al circo como uno de los mayores atractivos de niños y mayores, sino de parte de su construcción que ha quedado obsoleta y que debe ser sustituida con creatividad e inspiración.

El circo, y creo no revelar nada, es un mundo duro más allá de lo que se ve el día del estreno, como lo son en general las artes: infravaloradas, mal pagadas, poco reconocidas, etc

La quintaesencia del circo está, por tanto, en su propio mundo fantástico y mágico que no puede ni debe morir porque indiscutiblemente asesinarían a la vez la posibilidad de abstraerse aunque fuera por unas horas de la cruel y dura realidad que nos rodea y que posiblemente han condicionado que para los propios artistas lo mágico haya dejado de tener la fuerza motora necesaria para su subsistencia.


martes, 10 de enero de 2017

Agradecimientos

En este año que se ha marchado, mi blog ha estado quizás más pendiente de otras cuestiones menos musicales y culturales o artísticas, pero como entenderán, un ser humano no está hecho solo de una parte, sino de un todo que incluye sentimientos y opiniones siempre sinceras más allá de los limites de las artes y la cultura.

En cierta forma, un blog llega a convertirse en un cuaderno de notas, un diario que refleja como el inexorable tiempo pasa por nosotros y queremos dejar constancia de su huella. En este sentido, ¿cómo podría olvidarme de cuestiones ajenas a todo aquello que me circunda?

No cabe duda, que el mayor incentivo ha sido, sin lugar a dudas, vuestras visitas que estimulan el proceso de comunicación y de compartir.

Estas últimas semanas han permanecido ausentes, que no vacías, porque en ocasiones la vida misma es la que condiciona y atrapa cualquier otra actividad sin encontrar una motivación o un tema digno de ser tratado con respeto, reflexión y profundidad. Para otras cosas, ya está Facebook o Twiter, que como sabeis repudio por su ligereza y superficialidad.

Lo dicho, muchas gracias por estar ahí al otro lado manteniendo mi espíritu crítico. Vuestra presencia es la mejor recompensa al trabajo y esfuerzo dedicado.

berekekê

jueves, 10 de noviembre de 2016

El mundo de los ilusos

La noticia de la elección de Donald Trump como presidente de EE.UU. no puede ser más desesperanzadora para el planeta, que se levantó consternado e impactado por la decisión del pueblo norteamericano. sin duda, un pueblo bastente dificil de entender.

Pero en contra de lo que parezca, muchos se han dejado seducir por las palabras ya del nuevo presidente, más cordiales y no menos tácticas. Donald Trump es Donald Trump aunque se ponga careta.

Los medios de comunicación, algunas voces y especialmente los líderes que conforman un planeta lleno de inestabilidades han felicitado (algunos con efusividad) al nuevo ocupante de la Casa Blanca. Felicitaciones cargadas de cinismo, hipocresía e intereses. Lazos de amistad, relaciones comerciales o empatía ideológica.

Quisiera no sorprenderme ya de nada de este mundo de ilusos. La era Obamn ha terminado y con ella un legado de una forma de gobernar cercana a verdaderos lazos de amistad que el expresidente ha sabido forjar por su carácter dialogante y comprensivo.

Pero Obamn, y esto no lo digo yo, no es el espíritu americano, sino el europeo donde el pensamiento es divergente no convergente. Sus políticas han separado a los norteamericanos acostumbrados aún a sus antiguas costumbres westerianas del valor, la prepotencia y el dominio sobre el otro, la ley del más fuerte que también se llama.

No sé si Clinton hubiera sido una buena presidenta, pero sin duda, hubiera habido una continuidad y una mayor seguridad para el resto de los que obligatoriamente estamos condenados y resignados a compartir casa aunque nuestros vecinos no sean lo mejor que de ellos se pueda esperar.

Yo, en contra de lo que hoy circula por las redes, por los comentarios, por los corrillos diplomáticos, por los ciudadanos de a pie, siento inseguridad y miedo pero más aún me preocupa que el "pueblo" siga estas consignas y recetas de la nueva política, de la nueva forma de hacer Estado.

Lo siento, Trump, yo no puedo felicitarle, usted representa para mi y para mis generaciones una amenaza, una bomba de relojería que en cualquier momento puede estallar y eso no me dará paz ni a mi ni aquellos que hoy con tanto entusiasmo le han felicitado.