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martes, 31 de octubre de 2017

A mí con esos cuentos...




Es muy frecuente encontrar y escuchar esta expresión en boca de cualquiera que no se deja engañar o engatusar por otros.

Sin embargo, de un cuento se pueden extraer otras muchas aplicaciones más allá de la arriba citada.

Me centraré principalmente en los valores, pero antes de hablar de ellos, es necesario recordar algunos autores y filosofías de la moral ya que muchos o gran parte de los contenidos de los cuentos tienen un componente que trata de establecer las normas y puentes/barreras posibles en nuestras conductas.

Extraigo de un artículo que publicó el polifacético pero sobre todo pensador Juan Cervera Borrás y disponible en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes “La literatura infantil en la construcción de la conciencia del niño”, las palabras de Locke quien apuntaba que la conciencia sanciona o corrige el comportamiento como la idea que anticipa dicha sanción., o Kant que sostiene que la conciencia es la facultad que juzga la moralidad. (CERVERA)

El artículo de Cervera da información interesante sobre por qué los niños se afanan a un determinado cuento y no quieren desprenderse de él. Señala el autor que un niño de tres años, cuando sus padres iban a trabajar solicitaba a quienes quedaban a su cuidado el cuento de “Las siete cabritillas” de los Grima hasta que sus padres llegaban. Quien recuerde el relato advertirá que las cabritillas se tranquilizaban con la llegada de su madre.

Hay, por lo tanto, algo más que una base moral (discutible o no) en la Literatura especialmente Clásica Infantil: la construcción de la personalidad o como apunta Cervera, la construcción de la conciencia.

Sin embargo, yo he optado en este post por el camino de los valores. En este sentido,  Ramón Llorens García, del Departamento de Didáctica y Literatura de la Universidad de Alicante abre dos categorías en la cuestión de los valores.

Por un lado, los literarios, que sin duda son la semilla que formará a futuros lectores o escritores. Por otro, los sociales en los que cabe incluir algunos de viva actualidad, como la multiculturalidad y la tolerancia o el medio ambiente y un grupo que englobaría a la compasión, la amistad, la solidaridad, etc.

Desde mi punto de vista, uno de los trabajos más completos llevados a cabo sobre la educación en valores a partir de los cuentos infantiles de Purificación Salmerón Vilchez en su tesis intitulada “ Transmisión de valores a través de los cuentos clásicos infantiles” para la Universidad de Granada, 2004.

Salmerón, desde una perspectiva interdisciplinar sociocultural, pone en valor, y nunca mejor dicho, la importancia cultural de la Literatura Clásica Infantil y su papel en el desarrollo de la construcción que antes apuntábamos teniendo en cuenta que intervienen factores   de      tipo  sociológico,      psicológico,      antropológico      o      pedagógico (SALMERÓN, p,3)
Para mí, lo más interesante en relación a este post, es una serie de citas que es importante recoger aquí sobre los grandes escritores de la Literatura Clásica Infantil: Perrault, los Grimm, Andersen, etc.

Las reflexiones que introduce Salmerón de estos padres de la literatura infantil se apoyan en el carácter popular del que emanan muchas de sus historias o en situaciones personales como ocurre con los cuentos de Andersen.

Por razones de espacio, es imposible citarlas todas, así que me quedo con una de Perroult que ilustra claramente la función moral predominante en la época, es por ello, que, aunque se desconoce con exactitud si fueron autoría del propio Perrroult, se les llamase “Cuentos de antaño con moralejas”. Dice Perroult:

“Por   frívolas   y   extrañas   que   sean   todas   estas   fábulas   en   sus   aventuras, no hay duda de que excitan en los niños el deseo de parecerse a los que llegan a ser felices y al mismo tiempo el miedo a las desgracias en  que  cayeron  los  malos  por  su  maldad”.  (Perrault,  1694: prólogo  de  “Cuentos en verso”)  (SALMERÓN, p. 94)

En uno de mis últimos años como docente, recuerdo que me asignaron la asignatura de “Educación en valores” o algo así. No disponía de ningún libro de texto al uso y apenas contaba con cuatro o cinco alumnos a quienes se les había separado de la asignatura de Religión. Haciendo uso de mi imaginación no se me ocurrió mejor manera que aprovechar estos cuentos inmortales para transmitir determinados valores. Por aquel entonces no tenía las dudas que hoy tengo de si el lobo de Caperucita Roja era tan malvado ni la susodicha tan inocente y encontraba que mis discentes disfrutaban y entendían conceptos básicos como bueno/malo y otros más profundos como que la belleza está en el interior y no en lo exterior (La Bella y la Bestia) o la tolerancia a las diferencias (El patito feo, ANDERSEN).

Y casi con la misma intencionalidad, algunos años después, nacieron “ Cuentos en blancas y negras” incluido en el álbum TRIPARTITO en el que yo entendía que no había mejor manera de enseñar pedagogía musical que contar una historia cubriendo una doble función: el aprendizaje de un instrumento (piano) a partir del propio mundo infantil.

Sería injusto decir que los actuales creadores y creadoras de cuentos no están a la altura de aquellos ilustres maestros del pasado. A otros tiempos, otros valores. El individuo tiene que ajustarse a la sociedad en la que vive y no tanto la sociedad al individuo. Dicho esto, hay un patrimonio inmortal que hasta hoy no nos parece, o al menos a éste que os escribe, caduco. Mientras los cuentos infantiles perduren, también lo hará nuestra conciencia moral que nos obliga como decía Locke a sancionar o corregir aquello que hemos dado como norma para la convivencia.

REFERENCIAS:

CERVERA BORRÁS, Juan “ La literatura infantil en la construcción de la conciencia del niño”  Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Recuperado de. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-literatura-infantil-en-la-construccion-de-la-conciencia-del-nino--0/html/ffbceca0-82b1-11df-acc7-002185ce6064_5.html

LLORENS GARCÍA, Ramón F. “Literatura Infantil y valores” Universidad de Alicante. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/206248.pdf

SALMERÓN VILCHEZ, Purificación “ Transmisión de valores a través de los cuentos clásicos infantiles” Tesis Doctoral. Universidad de Granada, 2004 Recuperado de: http://0-hera.ugr.es.adrastea.ugr.es/tesisugr/15487441.pdf

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sábado, 28 de octubre de 2017

Virgencita de la Cueva




Hoy tampoco. Asomado a la ventana, con resignación, un cielo celeste y un sol a sus anchas y, hoy tampoco. Viento sí, desde hace días. Eolo perturbando más aún, si cabe, las dolencias nerviosas y llamando a filas a los locos en su nombre. Tampoco hoy ni una sola nubecita presagia el manantial de vida, la matriarcal insoluble, inodora e incolora, casi invisible y rara vez inicua cuando es alimentada por las fuerzas titánicas de las tempestades desolando a su paso el rincón más recóndito del planeta. Tendremos que volver a creer en los dioses.

Y será a los dioses o a la Providencia, a quienes encomendemos el facer y deshacer los entuertos que torpemente ocasionaos a la madre Naturaleza. Estúpidos y necios aquellos que dudan o cuestionan la amenaza del ser humano y su contribución con prevaricación y alevosía de sus males.

En Chile, tras una larga sequía que estaba afectando duramente a la economía de municipios y del propio país, se recurrió al chamanismo para invocar a la lluvia. Que parece, y no es leyenda, hizo acto de presencia para alegría de todos.

No hay cultura ancestral que se precie que no haya recurrido al brujo, al mago o al chamán para propiciar que los elementos, como fuerzas ocultas de los dioses que la portan, tengan compasión de los pobres humanos que a ella recurrimos. Cantos, danzas, músicas forman parte del imaginario colectivo y de su memoria que nos llegan a los civilizados y racionales occidentales que todo pasamos por el tamiz de la ciencia como un fraude, un mero juego infantil o una superstición propia de un pueblo primitivo.

Sea como fuere incluso a este servidor al que la ciencia ha educado bajo su yugo y su verdad,  le queda un resquicio de duda del valor de tales rituales fuera del propio interés turístico y económico actual.

En 1726, Valencia sufrió una sequía generalizada y corría una leyenda de los milagros de la Virgen de la Cueva. El pueblo, en la propia desesperación que los indígenas tribales, entonó su ritual y el resultado fue una semana copiosa de lluvia y una canción infantil con la que los escolares, casi siempre sin vocación, cantan añadiéndolos a sus repertorios infantiles.

El Dr. Maseru Emoto, llevó a cabo una investigación a principios de este siglo y que tuvo como resultado un documental intitulado “ Los mensajes del agua”. En sus pesquisas, Emoto (y así se evidencia en el filme) trató de demostrar utilizando determinados recursos científicos, que las aguas “tratadas” daban lugar a cristales que formaban en sus puntas hexagonales u ortogonales, una serie de figuras geométricas de gran belleza, algo que no acontecía en aquellas que no estaban “tratadas” dígase por ejemplo en las aguas que producen los grifos en cualquier casa de Japón.

Sus experimentos y su certeza avivaron la polémica del mundo científico que los consideró de truculentos y fraudulentos y no se ajustaban la rigor científico en modo alguno. Tal vez sea cierto, pero ¿qué potestad tiene la ciencia para probarlo y determinarlo todo?, ¿es la ciencia la última palabra?, ¿puede acaso la ciencia y el mundo civilizado erigirse como la voz de todo lo que sucede en el Universo?

Yo no sé qué mensajes los cristales de agua del Dr Emoto pudieran revelar, pero en su discurso abre la puerta a un término muy oriental y que Occidente siempre ha desdeñado: la energía.

El  investigador japonés, de ser cierto y contrastable y pasarlo por el escáner de la verdad y no del negocio, había llegado a la conclusión de que las palabras tienen una fuerza, una energía capaz de alterar los materiales, en este caso, el agua. En el documental se observa (no digo se demuestra)), que con la Serenata Nocturna de W.A. Mozart, la Novena Sinfonía de Beethoven o la del Nuevo Mundo de Dvôrak, el agua formaba estas increíbles y maravillosas figuras. También, por supuesto, con música tradicional japonesa. Pero lo más insólito es comprobar como ante determinadas palabras el agua se comportaba de un modo u otro.

Y ya que estamos metidos en materia, la casi siempre arrogante, omnipresente y fiable ciencia, en manos de José Luis Díaz Gómez, entre otras cosas médico cirujano de México, en su artículo “La conciencia del budhismo: la mente plena”, dice los siguiente:

“Un aspecto de la conciencia que adquiere gran relevancia es el de la energía, que tienen ciertos factores mentales cuando se comparan con otros.” (Díaz, pag. 11).

Si esto lo digo yo, o un simple budista muchos habrán cogido ya la piedra para arrojarla, pero si viene de un investigador asociado a los departamentos de Neurociencia y Psiquiatría, algunos tendrían que volver a dejar la piedra en el suelo.

Toda esta parrafada de este servidor vuestro quiere concluir en un deseo: aunar nuestro sentimiento de energía como lo hacen aquellos que piden el día del apagón (que en realidad son horas). Hagamos un esfuerzo y pongamos esa energía en una única dirección. ¡Que llueva, que llueva!- Como decía alegóricamente la comparsa gaditana de Joaquín Quiñones ¡Tiene que llover a cántaros! Para limpiarlo todo, lo mismo dará con agua bendita que con bendita agua.

REFERENCIAS:

VIRASSO, Mensaje del agua Documental extraído de Youtbe. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=01gYfRr4boI

Wickepdia. Entrada: Maseru Emoto. Documento electrónico recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Masaru_Emoto

DÍAZ GÓMEZ, José Luis La conciencia en el budhismo: la mente plena. Artículo publicado en rebapveracruz México. Recuperado de: http://espirituyzen.org/wp-content/uploads/2013/05/La-conciencia-Plena.pdf

LANDETE MANCEBO, Marta. “Que llueva, que llueva la Virgen de la Cueva” tiene orígen valenciano. Publicado en TOP VALENCIA Recuperado de: http://topvalencia.net/llueva-virgen-cueva-origen-valenciano/

QUIÑONES MADERA, Joaquín ROMERO BEY, Juan Manuel El chaparrón. Comparsa del COAC 2012 Cádiz. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=GdlM21Lvj_A

jueves, 12 de octubre de 2017

NO OLVIDEN CERRAR LA PUERTA, GRACIAS



Leo en el periódico digital EL PAÍS la noticia de la salida de Donald Trump de la UNESCO. Y digo Trump porque dudo mucho que a un país como los Estados Unidos de América del Norte le pueda representar su actual presidente. De hecho, ya ha conseguido el descontento de los negros, de los refugiados, de la Unión Europea, de los latinos y hasta de aquellos que siendo de su propio partido no dan crédito de la empresa a la que iba a someter Trump a su país.

Verdaderamente no es una gran noticia, o al menos, no es una noticia inesperada, cada día hay una ocurrencia nueva y ya cualquier cosa es posible.

Acto seguido, el hermano menor de EE.UU., es decir Israel, en boca del hijo de Satanás, es decir, de su primer ministro, ha anunciado también su salida. Era evidente ya que los norteamericanos que se sienten representados en Trump argumentan cierto acoso hacia su país amigo. Tampoco, por lo tanto, es una sorpresa. Eso sí, el primer ministro de Israel ha anunciado nuevamente una dura represión contra el pueblo palestino y continuar con su política de asentamientos.

Ni siquiera los Busch, a los que le reconozco ciertos méritos, se han atrevido con tamaña osadía de dejar sin representación a los Estados Unidos de Norteamérica.

A grandes rasgos, a mí todo esto no me preocupa demasiado, ya que ni los indios nativos de América del Norte, ni los de origen africano han sido representados y respaldados en la UNESCO ni se les ha reconocido públicamente como dueños de propio derecho de aquellas tierras. El westernrianismo vuelve a recobrar vida y a recuperar el puro estilo Reagan.

Estos tiempos convulsos están aflorando viejos fantasmas del pasado o ya que estamos próximos a Halloween, a la resurrección de zombies afanados en pensar que aún siguen vivos.

En un titular posterior, y eso sí que es preocupante y estremecedor, El País trata El caso de Alcácer, al que injustamente sólo se le nombra como asesinato o crimen cuando en realidad fue de un verdadero horror, una monstruosidad que escandaliza y hace sentir vergüenza de la condición humana. Infelizmente no fue el único y observamos con tristeza e impotencia como asesinos de este calibre no están encarcelados, se desconocen culpables, se archivan casos y se entra en profundas contradicciones sobre el valor de la justicia partiendo del hecho de que sin justicia y sin ley no es posible la menor convivencia.

Por ello, lo que el señor Trump y su segundón hagan de la UNESCO me la refanfinfla.
Eso sí, no olviden cerrar la puerta, gracias.

Carta a Jordi Savall



Sr. Savall le pido disculpas. Sí, disculpas por haberle nombrado en tantas ocasiones en nombre de España. Claro, que yo creía que usted era español y entonces ahí está el grave problema de la adscripción a la cultura a la que pertenezco.

Hombre, lo que no me parece serio es que vaya usted a un diario francés a decir que es independentista porque se han vulnerado los derechos de las personas. Y para que así quede constancia remito el artículo que publicó La Vanguardia al respecto, no vaya a ser que tenga que desdecirme también de esto.

Mire, yo no voy a retractarme de nada de lo dicho en relación a su calidad musical y cultural. Le reconozco los méritos. Dado que usted es independentista deduzco que también es republicano y como buen republicano debería hacer una música más asequible a la República ya que lo que nosotros los compositores hemos estado haciendo toda la vida desde tiempos inmemoriales es música para la gente culta y aristocrática, ya,  ya sé que hay intelectuales inteligentes pero igual les moleta escuchar obras de compositores que sirvieron a la nobleza y le piden otra cosa. No sé, ya me contará, o mejor dicho, ya me enteraré….

Ustedes lo catalanes de la independencia, con el mayor respeto, están sobrados de cierta petulancia. Se han pasado media vida y la otra maldiciendo la condición de español y repudiando el hecho de que Madrid tenga la capitalidad y ustedes tengan que conformarse con ser Comunidad Autónoma. Pero déjeme decirle, que para humildad la de los andaluces que hemos sido siempre carne de cañón de la burla del resto de España. Los de la charanga y la pandereta, los gitanos de la cabra, los vagos, los graciosos y un largo etcétera de desacreditas palabras y tópicos que llenarían pro sí solas esta carta que ahora estoy redactando para usted. No digo yo que en cierta manera nos tengamos ganado el sambenito, pero como creo que usted bien debería saber cuando a uno se lo ponen es muy difícil que se lo quiten, lo digo porque lo de Cataluña será difícil de olvidar, si es que alguien quiere olvidarlo.

Pero ni en Andalucía, tan ridiculizada, existe un deseo al menos consumado de establecerse como nación, ni nunca hablamos de país como hacen ustedes o los vascos. ¿Será verdad que somos diferentes entonces y estamos en las antípodas junto con el resto de España? Esta crisis no se resolverá ahora ni en un sentido ni en otro, hay catalanidad para rato y subiéndose al carro vascos, valencianos, gallegos, tal vez canarios, de las Baleares… ¿Qué es España sr. Savall?

Ahora entiendo que usted renunciara al Premio Nacional, pero diga la verdad, no lo hizo por el desgaste de la cultura, sino porque usted no se siente español y por tanto no quiere aceptar un premio que le condiciona a ello. Esta es la realidad y no otra. No digo que a usted la cultura le importe un bledo, ni mucho menos, pero la que venga de España…

Bueno, siento haberme alargado demasiado en explicar cosas que usted ya sabe, pero es bueno recordarlas, se lo dice un andaluz como Velázquez, Falla, Los Machado o J.R. Jiménez no el que toca la pandereta.

Gracias por aclararme su posicionamiento

NOTA: Por cierto, si ve al Conde de Godó, recuérdele que su título se lo dió un rey español: Alfonso XIII
 
Berekekê

domingo, 3 de septiembre de 2017

CAMINO AL GOLGOTA DE LO INEVITABLE


Como una macabra broma del destino, el planeta camina hacia una guerra inexorable. Y digo, lo de broma, porque es insultante que un idiota tocapelotas se haya aficionado a enviar misil a diestro y siniestro, como una gracia, como un alarde del niño envalentonado al que nadie teme.

La guerra será inevitable porque más temprano que tarde no habrá más remedio que pararle su osadía y estupidez.

Y lo peor de todo, es que detrás de ese anormal hay un club de fans locos por lanzarse al cuello de sus enemigos de siempre, los que permanecieron durante la guerra fría como hibernando siempre dispuestos a demostrar que nada ha acabado sino que esto fue un Stand by.

Las rencillas de siempre en el odio envenado de las ideologías: el comunismo y el capitalismo, los vencedores y los vencidos, son las viejas y truculentas historias de los Romeos y las Julietas deseosos de paz pero obligados a lo imposible por tradición familiar, a tomar partido y a resignarse a que La Providencia tome partido, sin saber si las definiciones de la RAE podrían encajar en la visión teológica que no cosmológica del mundo.

Muchos justificadamente me dirán que guerras ya hay abiertas en muchos frentes y en cualquier lugar del planeta. Cierto. Guerras tal vez de tipo estratégico en la que ningún inocente está a salvo y tenemos las manos manchadas de sangre por cada uno de ellos a los que compadecemos sentados delante del noticiero y luego, a otra cosa. El aburguesamiento se ha apoderado de nosotros y son pocos los que dedican su escasa semana de vacaciones a hacer algo por alguien o en el día a día llenando nuestros oídos de cuantos tapones sean necesarios para no ser perturbados por la conciencia, si es que queda algo de eso.

Pero, ante la provocación o las niñerías del mandatario norcoreano, llegará el desastre cuando uno de sus fuegos de artificio acabe con la vida de alguien. El plato está servido des hace bastante tiempo, pero no se ha enfriado, sobrevive recalentándose cada día a la espera de los comensales que parecen ir tomando asiento en la fiesta que conmemora una nueva e inquietante etapa para el ser humano. Tal vez nuestra última fiesta, tal vez el postludio a un periodo nunca cerrado en la ópera de nuestra civilización.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Ni vencieron, ni convencieron


En cierto periódico nacional online, no recuerdo  la autoría del artículo; nos hacía reflexionar, o al menos a quien suscribe estas líneas, sobre aquel trágico año de 1997. Y no le falta razón e sus argumentos. La muerte de Diana acaparó las noticias de todo el planeta, pero aquí en España, enterrábamos a nuestro héroe nacional: Miguel Ángel Blanco.

Como publicó El País en aquel funesto año, incluso la BBC dedicó un amplio espacio al trágico suceso Made in Spain.

El hecho causó tanta impotencia y rabia, que nadie en ningún rincón de este planeta hubiera puesto la mano para justificar un sacrificio inútil.

Veinte años después, su asesinato no ha tenido la repercusión mediática que la muerte de Lady Di, pero el ser humano es así de incomprensible y hace distinciones donde no las hay. En España sigue habiendo mucho miedo al pronunciamiento y en el exterior nuestros muertos no gozan del prestigio necesario para ser recordados.

Yo entonces lo viví con el mismo dolor que cualquier persona digna de sentir la pérdida de un ser humano, fuera de ideologías o maniqueísmos sobre lo bueno y lo malo. Aquellas horas del secuestro y asesinato en tiempo real no eran las de una escena hollywoodiense sino un acto que nos desangraba a todos los demócratas del uno al otro confín de La Tierra. Sentí angustia y una gran tristeza de quienes asqueados de los años del franquismo que cortaba vidas a golpe de gatillo, hacían y actuaban de la misma manera, con la misma presunción de que era justicia lo que vendían. Afortunadamente, las gentes de bien no podían celebrar tan atroz crimen y fueron días en los que el silencio y la pena se apoderó de la piel de toro. Nadie quería comentar ni decir nada, en el rostro de los demás se reflejaba la misma sentencia del “ porqué y para qué”.

La Cosa Nostra española quiso escribir su historia y apuntarse una batalla, pero ni vencieron, ni convencieron. Nunca ha sido verdad que la letra con sangre entra y por eso no habrá nunca imposiciones a la libertad verdadera no aquella de papel celofán en la que algunos quieren envolver sus derechos patrios e históricos. La razón y el corazón se impusieron aquel fatídico día del año de mil novecientos noventa y siete. Un año, sin duda, para querer olvidar pero obligados a recordar y conmemorar.

jueves, 31 de agosto de 2017

¡Vivan las Mariluz de convicción!

Estoy harto del femenismo radicalizado, de la paridad, del hombre-mujer y otras hierbas. Sí, harto de lo que en otros países de Europa y America se ve con naturalidad y aquí exacerbamos. No lo soporto más.

En el año de 1972, Carmen Santonja y Gloria van Aerssen publicaron Vainica Doble, un álbum que dá título al dúo que formaron por allá en los setenta.

Nada tengo que objetar a esa gran heroicidad de las Vainica en la que era poco menos que extraordinario que una mujer tuviera un papel relevante en el inmaduro y emergente pop español.
De ellas bebieron Hilario Camacho, Joaquín Sabina o Caballero Bonald.

Su canción Mariluz era un fiel reflejo de una sociedad machista en demasía que mantenía los roles del macho ibérico y la mujer en casa cosiendo. Realmente, quiero creer, que la reclamación estaba justificada y lo que Carmen y Gloria querían NO era que una mujer costurera fuera una profesión peyorativa, propia del pasado, anclada en el régimen que todos queremos y no podemos olvidar. No, quiero pensar postiivamente. Mariluz era una manifestación de que la mujer tenía también otras opciones en su vida pero la de costurera también estaba allí entre esas opciones, por supuesto aceptada por convicción y no por imposición o moralismo catequista.

El feminismo extremista se está encargando que la canción de Mariluz, como otras tantas de Vainica Doble sean tergiversadas, arrancadas a manotazos con uñas e imponiéndolas como icono de una estúpida superioridad femenina, de un reclamo desfasado y caduco propio del s. XX y si me apuran del moralismo de las primeras mujeres que enarbolaron la bandera de la igualdad.

El feminismo mal entendido, el que cae en las garras de las aves de rapiña ávidas de ver al hombre sumiso y perfecto del "sí, cariño lo que tú digas" es el mismo que deja su tarjeta de crédito en las tiendas de moda, en comprarse bolsitos o en maquillarse o pintarse las uñas y estar a la última.
Me exaspera ese feminismo infantil de primaria que no ha entendido nada de que la igualdad está en la condición humana y no en el género o en la raza. Somos iguales porque somos seres humanos y nada tiene que ver nuestras diferencias biológicas manifiestas al respecto.

Por eso, yo doy un VIVA a las Mariluz de convicción: modistas, amas de casa, monjas, pasteleras o maestras de intanil.

Es tiempo de ver con otros ojos, porque hay una gran miopía en la sociedad española. Ni el feminismo ni el machismo se sostienen hoy en ninguna sociedad avanzada, pero como siempre, estamos a la cola, en la fila última y no nos enteramos que hoy de lo que se habla es de HUMANISMO.