Translate

martes, 6 de junio de 2017

Qué fue de la dignidad



Da la Real Academia de la Lengua Española ocho versiones de la palabra dignidad algunas relacionadas o similares a autoritas que más que aclarar omnibulan y le hacen a uno dudar de su fiabilidad que no de su prestigio.

Procede del latín dignitas que se traduce como excelencia.

Leo también en otros medios que la dignidad es inherente a la condición humana y que su uso como tal viene del cristianismo. Será por esto, que a nuestra evidenciada crisis religiosa la palabra también haya caído en desuso.

Para el filósofo Kant la dignidad se enmarca entre los valores éticos y morales de un individuo. Un valor intrínseco y que por tanto no encuentra equivalente. No tiene un precio dice el alemán, pues al no ser mercancía no es útil, ni intercambiable. Las palabras de Kant suenan huecas en el mundo actual donde la dignidad ya se vende en las mejores de las subastas y en el mercado de valores.

Es un valor jurídico también como así lo contemplan con relevancia Brasil, Chile o Alemania.

Pero a Onram Daqneesh, a su corta edad, le han robado dos veces su dignidad. La primera en aquella explosión que recorrió los medios de comunicación de todo el planeta envuelto en cenizas y sangre. La segunda, también a punta de micrófono y cámara de la periodista afín al régimen de Bashar al Assad, Kinana Allouche, que no dudó en hacerse un selfie junto a los cadáveres de aquel día para olvidar pero infelizmente imborrable. Allouche muestra a Onram como crédito del régimen oficialista sirio, como crédito de la verdad verdadera y única, como propaganda política que humilla y ofende la dignidad de las personas incluida la del pqueño Onram.

Por eso, hoy hablar de dignidad es medirse al escepticismo de Habermas cuando dice: bueno, los fetos no tienen dignidad, pero hay que tener cautela con esto…”  Las comillas y el texto son míos, la idea, del filósofo alemán. Y en estos parámetros debemos estar sobre el relativismo existencialista que nos invade a todos y todas. La dignidad no está exenta de ello, todo tiene un valor contradiciendo a Kant y como en el pasado el positivismo se encargo de dar todo por cierto, el posmodernismo hizo lo propio al dar todo como relativo y que hay que mirarlo desde fuera nunca de dentro.

Decía Kant que la dignidad nos diferencia de los animales y debe ser cierto, ellos la tienen y nosotros somos mercenarios de ella y la tasamos para justificarla.

No quisiera despedirme sin recordar una sentencia del escritor hispanoamericano George Santayana quien dijo: “Tal vez la única dignidad verdadera del ser humano es su capacidad de despreciarse a sí mismo”. De ser cierto, ya habríamos conseguido algo.

ABC Internacional

martes, 30 de mayo de 2017

No tienen ni idea

Ayer en la cadena SER 24h  en la sección de cultura, cierto colaborador al hablar del periodismo denunciaba el intrusismo diciendo que hay muchos y muchas que escriben y no saben de lo que hablan.

Puede ser que esto sea así en algunos casos pero la opinión es libre y todo el mundo tiene derecho a expresarse en los términos que consiere oportuno y con ello no creo que se esté reduciendo el valor del buen periodismo. Ojo, digo del buen periodismo, que mediocre también haylos.

Si usted quiere acusar a alguien en concreto, hágalo y diga nombres, porque yo no me voy a dar por aludido. Generlamente en mi blog hablo de música y cultura y creáme que de esto entiendo un poquito. Y si me atrevo con otras facetas como la política la social o la Historia, déjeme usted la libertad que como universitario en su día fuera tenga al menos de qué opinar y con cierta base.

Por supuesto el periodismo nada tiene que ver con escribir en un blog, al que siempre se le ha considerado de segunda o tercera categoría, aunque sobre esto habría tambien mucho que decir. Conozco blogueros de una gran calidad y periodistas que no pasarían ni por ello en un periódico de provincias.

Pero ya que usted habla de intromisión, injerencia o intrusismo, por favor, no diga que dos músicos de dudoda calidad musical puedan asemejarse con Miles Davis y cuando diga referencias de otros, diga cuáles son pues al buen investigador le vale lo científico no lo anecdótico, porque demuestra usted una gran ignorancia supina. Sus juicios son tan subjetivos que para quienes les oigan resultarían de tal infantilidad e ignorancia musical que debería avergonzarles.

Por tanto, no se metan en lo ajeno ya que el fnago es muy resbaloso y no lancen la piedra si antes no están libre de ninguna culpa.

jueves, 25 de mayo de 2017

Rosendo Mercado y el valor de la integridad

Mi adolescencia coincidió con uno de los momentos claves en la historia de la música popular española: la movida o la década prodigiosa.

Nunca me adscribí a un estilo concreto, me gustaba lo que me gustaba y me dejaba guiar por lo que consideraba "bueno o malo" desde la percepción de un chico con granos en la cara.

Por aquellos años, Rosendo Mercado estaba en Leño, aunque anteriormente yo también había transitado por los mundos de su anterior banda Ñu. Tal vez porque nunca fui un rebelde, la música de Rosendo no estaba entre mis discos de preferencia, pero sí los escuchaba tratándome de acercar a por qué decía o escribía y tocaba de aquella manera.

Ahora, que ya pinto canas y desde la retrospectiva, Rosendo representa un referente de lo que se dió en llamar el rock urbano, como si alguna vez el rock hubiera sido rural, pero bueno, vamos a dejarlo ahí, pues entiendo lo que se quiso decir en su momento al diferenciarlo de otras formas de rock.

Leño y posteriormente Rosendo no era lo más brutal o rebelde que se hacía en aquella época aunque pudiera parecerlo, todo en general era transgresión, incluso grupos de la ola tecno, en las antípodas del rock, lo hacían con irreverencia y tal vez en ello estaba su éxito.

En una entrevista que nos permite las nuevas tecnologías actuales, he descubierto a un hombre de una integridad poco común en estos tiempos que corren. No digo que sea el único, pero es especie de extinción. Rosendo nos cuenta en ella su trayectoria musical y las dificultades que suponía hacer rock en aquellos momentos pero lo más interesante es que no le importaba si con ello ganaba cuatro duros. Es lo que diferencia al artista del famoso y que hemos tratado en otros post en más de una ocasión.

La fidelidad al estilo puede ser vista también negativamente, algunos pueden pensar que con ello no se progresa, pero sería erróneo caer en esa tentación, porque el progreso más que del género en el que se compone se visualiza en el estilo y en el modo de hacer otras cosas sin dejar de ser uno mismo.

Rosendo Mercado, fiel a su principio de chico de barrio, a renunciado a la estupidez de una estatua propuesta por Ahora podemos y su alcaldesa. Y me parece de la mayor sensatez que no quiera que le entierren en vida y tambien renuncie a la medalla que se le quiere otorgar porque en los tiempos donde había menos papas y mucha marignalidad Rosendo nunca contó con esos ofrecimientos que ahora se quieren hacer como presagiando un fatla desastre.

Independientemente de que te guste la música de este artista fiel a su proyecto musical, a mi me ha dado una gran lección de vida, uno sólo debe renunciar a sus principios si cree que existen motivos para ello y otros mejores que lo superen. Gracias Rosendo y que viva el rock´n´roll

Entrevista Rosendo Mercado por Rock

domingo, 21 de mayo de 2017

La caricatura de Luis Ventoso sobre Andalucía

Luis Ventoso publica en ABC Digital en la columna de opinión un artículo ofensivo para los andaluces: "Quillo o pisha".

No es la primera vez que esto sucede. El andaluz como dialecto de la lengua española ha sufrido numerosos motivos de burla y humillación cuando no de su idiosincrasia como ya hiciera un tal Camilo José Cela con ese lenguaje mordaz que le caracterizaba.

El columnista gallego ha vuelto a desenvainar la espada haciendo gala de su ironía y mofa de una forma de hablar que ya utilizaba Don Juan Ramón Jimenez, a miles de galaxias de la reputación de este audaz columnista de un periódico, en sus poemas o prosa.

El Norte y el Sur vuelven a enfrentarse, o al menos, esos pretenden algunos tal vez asumiendo erróneamente que lo que de arriba viene es mucho más civilizado que lo de abajo. La España visigoda frente al crisol de culturas del Sur. Lo cerrado frente a lo abierto.

Espero que estará de acuerdo conmigo, Ventoso, que tampoco es necesaria una Academia Galega, ni ca Catalunya, ni de Euskera, o ¿es que son más superiores éstas a nuestro dialecto?. A usted, en relaidad, le importa un bledo el academicismo andaluz, lo que pretende es hacer proburla con ello, con los tópicos que desde siempre han aflorado en esta tierra (a veces merecidos) pero injustos con los andaluces y andaluzas de hoy. Su pretensión va más allá de hacer sana pedagogía, su intencionalidad se remite a la ideología de corte rancio de una superioridad lingüística, tal vez la suya.

No voy a caer en lo fácil de citarle grandes personajes de nuestro imaginario cultural, creo que usted ya ha dictado sentencia y con su ramplonería ha demostrado una vez más lo dificil que es unir a esta España que llaman de naciones.

Su visión e interpretación es la que a veces uno se plantee seriamente, si el catalanismo independentista ha llegado a la conclusión que ha llegado por eliminación. Los andaluces y andaluzas a día de hoy no planteamos una separación y contribuye a la grandeza de España como país. Usted, sin embargo, contribuye a lo contrario: al odio inmisericorde de nuestra identidad cultural como pueblo y eso cuanto menos debería hacerle reflexionar.

Quillo o pisha

viernes, 19 de mayo de 2017

Greenpeace pide tu ayuda

Estimados lectores:

Greenpeace necesita tu ayuda. Una compañía maderera canadiense se ha propuesto acabar con el sueño ecologista con una multa a la que no podrá hacer frente.

Era justo lo que estaban buscando.

Si Greenpeace desaparece lo hará también uno de los mayores y más potentes defensores de nuestro planeta.

Apelo a tu conciencia y a tu condición de ser humano, hay muchas causas por defender, pero tienen mayor representación y apoyo. Greenpeace es un cáncer para las multinacionales que hay que atajar.

Tal vez seas de aquellos que piensan que nada más se puede hacer o que otro planeta nos dará un lugar para las futuras generaciones pero en última instancia dependerá de ti que podamos prolongar la vida en La Tierra. El que nos vió nacer como civilización para lo bueno y para lo malo. Ahora, depende de ti de qué lado estás.

Greenpeace

martes, 16 de mayo de 2017

Para gente poco avispada

Enseguida, mentes poco despiertas y CI bajo, harán saltar las alarmas de cierta vocación anglófoba.

Como doy por sentado que nadie con un mínimo de criterio y objetividad habría entendido mi anterior post "Britishvision o la mediocridad" en ese sentido, éste que ahora suscribo SÓlo es para gente poco avispada.

Quien me conoce también sabe de mi ecuanimidad. Jamás acusaría o cuestionaría que el inglés es una lengua de referencia en el planeta (especialmente a nivel práctico y científico). Y es por ello, que nada he dicho de los angloparlantes que participaron en Eurovision, pues legítimamente están justamente defendiendo lo mismo que yo: el valor idiomático y sus connotaciones a nivel musical.

Tengo muchos amigos ingleses o angloparlantes y soy el primero que ante la duda, prefiere un artículo de investigación en lengua nativa que traducido (con el mayor respeto a los traducutores).

Pero no esa la cuestión que yo he manifestado en mi anterior post y como poco más tengo que decir al respecto, espero que a quienes va dirigido esta aclaración queden satisfechos con mi respuesta y no me abracen y abrasen en ninguna bandera o ideología que la defensa de la cultura de cada Nación, sin límites ni mayor cortapisa que aquella que cada comunidad se da para consigo mismo en beneficio de todos.

domingo, 14 de mayo de 2017

Britishvision y la mediocridad

Eurovisión 2017 nos ha vuelto a enjaular en el anglofilismo. Un set de músicas intrascendetales, faltas de personalidad (ya que a much os no les gusta la palabra identidad) y tan huecas como el propio Festival consagrado a la causa colonial británica.

Pero, por una vez, Portugal, Italia, Hungría o Francia, han demostrado que hay otra Eurovisión alejada de la influencia de una lengua que parece determinar el futor de una Europa extraña que por un lado dice adios al Reino Unido y por otro abraza el inglés como lengua plantetaria.

Nadie puede engañarse, ni debe si considera que Eurovisión es una plataforma de variedad de culturas que nos hace iguales en la diferencia.

El festival, que no es tal, sino un concurso, premia a una determinada canción haciéndola fruto de la manida competición, del mejor, la mejor, y entonces cae por su propio peso ya que el arte no puede sustanciarse al Olimpo de los dioses y diosas, no puede ser el altar del sacrificio por el cual una determinada canción se impone a otra ¿bajo qué criterios?.

La homogeneización que vive el planeta está en consonancia atractiva con el citado concurso de Europa, una Europa que sigue siendo irreconocible, cada vez menos identitaria de sus raíces y valores propios. En ese afán de hacernos ciudadanos y ciudadanas del llamado primer orden, nos quita nuestra vestimenta cultural y nos coloca el estigma de la igualdad europea.

Hay una Europa de las diferencias, pero nadie quiere verla. El miedo al pasado, a las vinculaciones nacionalistas nos deshereda de una lengua, de un estilo, haciéndonos huérfanos en el hospicio de Europa que vela por nostros y nosotras.

Afortunadamente, los países arriba citados y el propio jurado del concurso ha llegado a la conclusión de que el idioma es la máxima representación de un país, porque con él se mueven otros aspectos culturales y sentimentales, pero como he dicho, ¿en base a qué la cultura puede medirse en el podium de las condecoraciones?.

La única Eurovisión capaz de resurgir como Ave Fénix es aquella que obvia que un concurso no puede ser un festival, que un festival es el encuentro de culturas y que en esas culturas se da un proceso de intercambio en el que no existe una lengua común que nos representa, sino la propia que nos define.

Felicidades Portugal y Salvador, por haber dado ese primer paso.